sábado, 29 de marzo de 2014

FRANCISCO
Dios dejo su huella en el corazón de Francisco de Asís. La Cruz en la capilla de San Damián, allí donde Francisco escucha el llamado de Jesús de ir y reparar su Iglesia, es el signo por el cual Dios dejará en el santo las huellas de su pasión.
Desde este signo hoy Jesús nos sigue convocando, literalmente hablando, a través de la Cruz bendecida por el Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud del 2013 en Brasil.
Este crucifijo comenzó a recorrer las comunidades católicas de nuestra Nación Argentina como signo de una nueva esperanza, gran esperanza puesta en manos jóvenes, pero que debe ser asumida por todos como auténticos ciudadanos cristianos.
Cristo quiere profundizar sus huellas por esta tierra, que lo dejemos entrar al corazón de la misma Patria, que es el corazón de todos los argentinos.... justamente estamos en un tiempo que precisamos su alivio y fortaleza: Queremos ser Nación... construirla o terminarla de construir. Cuando las huellas de la Pasión de Cristo estén en las manos, pies y corazón de los que trabajan honestamente, apasionadamente para que nuestro pueblo sea pueblo de Paz, donde cada ciudadanos sea protagonista de su grandeza humana, entonces podremos decir que hemos dejado entrar a Cristo a nuestra pueblo.
Que seamos piedras vivas unidas por el vínculo del amor, amor que es movilizador de voluntades, y realidad convocante, aún a través de las distancias y el tiempo. Será el amor quien nos dirija en la obra de reparar el templo de la humanidad, dejando que actúe allí al Espíritu Santo, Constructor de la Iglesia.
Cruz de los Jóvenes en Plaza España de Olavarría, Ex Prado Español.

La Cruz de San Damián, nos recuerda el llamado de Jesús a Francisco de Asís, el llamado al actual Papa Francisco... es llamado que se actualiza hoy en el corazón de todos los cristianos. Todavía hay mucho para reparar en nuestro mundo, en nuestra Patria, que tengamos la generosidad para asumir tal misión y la certeza de que con Cristo y juntos podremos hacerlo... y hacer que estas huellas se vayan haciendo camino.

viernes, 21 de marzo de 2014

Rastreando las huellas de Dios...

Muy buen día, o buenas tardes o buenas noches, sea lo que sea cuando lean estas palabras. Como los gauchos de la Pampa Argentina, no soy muy "letrao" que digamos... pero si observador, aunque a veces los acontecimientos distraen y dispersan mucho la vista y la mente...
Llega al momento en que uno se imagina y se da cuenta que la vida debe tener un rumbo, que no puede ser que todo sea estar y pasar y nada más, como si existiéramos de gusto nomás, pero la cuestión es que el hombre tiene un rumbo, ya que alguien lo ha traído a la tierra, lo ha llamado, pero no solito, sino que somos unos cuantos y a veces nos amontonamos como hormigas, aunque con menos organización que las mismas.
¡Tanta inteligencia derrochada en nada! "Vanidad de vanidades" decía un escritor santo hace tiempo, pensando quizás en esas cosas de la vida que pasan y pasan y que no te dejan ni feliz ni contento, como que la cosa seria está más allá, pero ¿quién sabe cómo ir?
Nos han dicho que Cristo nos abrió camino, y no solo camino sino la puerta del cielo. Pasó hace un tiempo ya, y muchos han estudiado, han leído y escrito cosas de Él, de Dios y de la vida y del hombre... pero la cuestión es que si nos va abriendo camino es que hay que ver como seguirlo. Y aquí no vale la teoría sola, aquí tenemos que darnos cuenta de sus huellas, pero entre tanto entrevero de gente en el mundo, ¿por dónde esta pasando Jesucristo?