viernes, 21 de marzo de 2014

Rastreando las huellas de Dios...

Muy buen día, o buenas tardes o buenas noches, sea lo que sea cuando lean estas palabras. Como los gauchos de la Pampa Argentina, no soy muy "letrao" que digamos... pero si observador, aunque a veces los acontecimientos distraen y dispersan mucho la vista y la mente...
Llega al momento en que uno se imagina y se da cuenta que la vida debe tener un rumbo, que no puede ser que todo sea estar y pasar y nada más, como si existiéramos de gusto nomás, pero la cuestión es que el hombre tiene un rumbo, ya que alguien lo ha traído a la tierra, lo ha llamado, pero no solito, sino que somos unos cuantos y a veces nos amontonamos como hormigas, aunque con menos organización que las mismas.
¡Tanta inteligencia derrochada en nada! "Vanidad de vanidades" decía un escritor santo hace tiempo, pensando quizás en esas cosas de la vida que pasan y pasan y que no te dejan ni feliz ni contento, como que la cosa seria está más allá, pero ¿quién sabe cómo ir?
Nos han dicho que Cristo nos abrió camino, y no solo camino sino la puerta del cielo. Pasó hace un tiempo ya, y muchos han estudiado, han leído y escrito cosas de Él, de Dios y de la vida y del hombre... pero la cuestión es que si nos va abriendo camino es que hay que ver como seguirlo. Y aquí no vale la teoría sola, aquí tenemos que darnos cuenta de sus huellas, pero entre tanto entrevero de gente en el mundo, ¿por dónde esta pasando Jesucristo?

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