martes, 7 de agosto de 2018

¿Somos de confianza?

El cuidado de la vida es mucho más que un mandato, es una misión confiada a la humanidad, es la vida confiada por amor a cada uno de nosotros, esa vida que empieza a existir como un ser único desde su concepción, en circunstancias que nos pueden gustar o no.
Si ha sido confiada es porque tenemos la capacidad de superar los obstáculos, dificultades y situaciones injustas, fruto de nuestra imperfección y, peor aún, de nuestra corrupción.
Lo más triste es poner la solución en atacar y eliminar a quien nosotros ya tenemos conciencia de su existencia, aunque tal no la tenga, y excusarnos de nuestras imperfecciones, errores, hipocresías, por medio de una falsa o presunta piedad o justicia, o afirmarnos en usos de derechos que pueden ser tales, pero que se suman al derecho de otro ser humano vivo e inocente, al cual no se debe anular.
Se trata de asumir una misión que va más allá de nuestras ideas y opiniones, para lo cual tendremos que unirnos y buscar la verdad y no inventarla tratando de definir "al tanteo" en qué momento se comienza a ser un individuo humano, una persona humana, sabiendo que en el desarrollo de cada uno hay un comienzo bien definido que es el momento de la concepción.
Si bien los principios doctrinales ya están definidos, especialmente en la doctrina cristiana católica, parecería que como es difícil y sacrificado el objetivo de cuidar la vida, vamos buscando la manera de reducir las exigencias, en especial las que ponen en riesgo nuestra vida misma, en vez de fortalecernos para superarlos.
El cuidado de la vida es una misión confiada, que comienza en la concepción y continúa mientras dure la existencia de todo humano, en especial cuando depende totalmente del cuidado de los que podemos y debemos hacerlo, de individuos, familias, y comunidad entera.
Es una misión confiada por amor, y solo por amor se puede asumir, amor como el de Jesucristo, quien dijo "No hay amor más grande que dar la vida..." ( Cfr. Juan 15,13)





 Comparto con este pensamiento un párrafo y el link de donde fue tomado, perteneciente a la Acción Católica Argentina.
«El miércoles 8 de agosto, es un punto de partida y no de llegada en el camino de la promoción de la Vida. Como lo afirmaron nuestros Obispos, “este último tiempo nos ha servido para reconocer debilidades de nuestra tarea” como Iglesia: la educación sexual integral en nuestros colegios católicos, el reconocimiento más pleno de la dignidad de la mujer y el acompañamiento de las mujeres que se ven expuestas al aborto o han sido traspasadas por dicho drama.»

 http://www.accioncatolica.org.ar/blog/2018/08/06/un-punto-de-partida-en-el-camino-de-la-promocion-de-la-vida/

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