miércoles, 21 de diciembre de 2016

¿Justos o Jueces?


 «Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".» (Evangelio de san Juan 6,27)

Opinamos y hablamos de temas como si los domináramos totalmente, de política, deportes, ciencia, medicina, educación, religión... es una forma de decir, lo peor sería que nos creamos que realmente dominamos todos los temas a la perfección.
Ciertamente podrá haber alguien que tenga una basta formación y experiencia en muchos temas de la actualidad, pero cuando necesitamos ser asesorados o solucionar un problema determinado, recurrimos a la persona que domina en serio el tema, él puede darnos una visión acertada de la realidad particular; es así que ante un problema de electricidad en la casa hará que busquemos un electricista... si yo no sé nada de electricidad, cualquier cosa que haga podría ser muy peligroso, no solo para uno mismo, sino para todos los que vivan en la casa. Lo más justo y razonable es buscar un electricista, en una comunidad, en el barrio, por ejemplo, podré tener referencias para confiar en él, y tratar con el mismo el problema de electricidad.
Pero si no hay comunidad, será muy difícil saber bien quién es confiable en tal o cual tema, ya que en la vida comunitaria nos vamos conociendo y valorando, según lo que vamos haciendo de bueno. Cada uno de nosotros podrá opinar y cuestionar, con más o menos razón sobre un tema, pero lo más justo es recurrir a quien sepa y pueda discernir y ayudar a discernir los caminos a tomar para tal o cual decisión. Entre todos podremos ser más justos en bien de los demás, pero cuando pretendemos ser jueces implacables e infalibles, cada uno de lo que el otro hace mutuamente, solo lograremos distanciarnos y oponernos cada vez más.
Navidad nos recuerda, la llegada del Hijo de Dios, que no vino a juzgar, sino a compartir y a darnos su Espíritu, para que juntos podamos fortalecer la unidad de nuestras familias, comunidades, pueblos y humanidad. Jesucristo vino a servir y no ser servido, a enseñarnos a convivir en su Reino, un Reino de iguales en dignidad, siendo cada uno distinto y único, y no de dominio del uno sobre el otro. Jesucristo es Dios con nosotros, él único que domina en serio el tema de la Vida, quien se pone al servicio, para Salvación nuestra, Él es el único Salvador y, solo viviendo en comunidad siguiendo sus enseñanzas lo podremos reconocer, el único justo, que viene a ayudarnos a ser más justos, y no a ser jueces... Él es Juez, pero no busca nuestra condenación, sino nuestra salvación, la de la humanidad... Que seamos justos... Él dijo: «No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.« (Juan 15,13)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario