martes, 27 de diciembre de 2016

La humanidad: ¿Un misterio...?


Que es el hombre para que te acuerdes de él... (Cf. Salmo 8)
¿Qué hay en el hombre para que sea el causante de tanta alegría y a su vez causante de tanto dolor? ¿Qué hay en los humanos para que seamos causantes de tanta destrucción y a su vez causantes de tantas obras buenas?
 
Antes de existir, carecemos de todo mérito y de toda culpa... porque ¿Qué es lo que hicieron muchas personas para nacer en la miseria? o ¿Qué es lo que hicieron otros para nacer en la riqueza? No podemos decir ni comprobar los méritos o la culpabilidad que tuvimos, ya que no existíamos. Tampoco podemos dejar librados al azar, ni a la suerte la desigualdad de situaciones en las cuales nacemos... 
 
Ya que la desigualdad existente en el mundo, podremos darnos cuenta bien claro de donde proviene... ni de la naturaleza (Si fuera por la naturaleza nuestro país tendría que ser modelo de igualdad de posibilidades para todos),
 
ni de Dios (Muchos usan el nombre de Dios para someter a otros, haciendo de las religiones espacios de poder y no de fe, ni de amor, ni de servicio, ni de unión)
 
sino de las decisiones y acciones humanas, no las de uno, sino la de muchos que avalamos tal o cual manera de vivir...
 
Para un regimen materialista capitalista...etc, cada recién nacido serán potenciales consumidores, que habrá que prepararlos desde su nacimiento, con familias debilitadas, educación manipulada o ideologizada, entonces tendrán necesidades que irremediablemente tendrán que satisfacer en el mercado... para un sistema fundamentalista, tanto religioso, como político, cada recién nacido serán potenciales guerreros y carne de cañon, dispuestos a matar y a morir sin sentimientos ni piedad, haciendo de la ideología un dogma de fe... y allí donde la corrupción se extiende, todo recién nacido será un potencial medio de ganancia, “comprando” y “vendiendo” vidas, produciéndo órganos para transplantes, procurando materia prima para la pornografía o explotación sexual y de paso formando grandes consumidores dependientes de las drogas...
 
Y los que nos consideramos del lado bueno ¿Qué vemos en cada recién nacido? ¿También seres descartables? o ¿Individuos únicos con un potencial esperanzador, ha desarrollar, para que la felicidad sea una meta posible a todos? Pero ¿quién nos dirige... quién nos guía, quién nos mantiene unidos y nos ordena para lograrlo? ¿Cómo hacer que tal modo de vivir se extienda por el mundo?
 
«...esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». (Lucas 2,12) La señal de la Navidad es un niño, un hombre que nace al abrigo de un establo y del cariño de María y de José... «...volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él». (2,39-40) Un niño que será quien presente e inicie la gran propuesta de Dios, de aprender a hacer del amor una realidad, sin mezcla de egoísmo, avaricia, soberbia, envidia, vanidad... descartando de raíz al odio. Un niño acostado en un pesebre, y como dice la canción de la Navidad Criolla:
 
 “En el pesebre, mi Redentor 
es mensajero de paz y amor, 
cuando sonríe se hace la luz 
y en sus bracitos crece una cruz”.
 
¿Seremos capaces de continuar esta historia, de hacer realidad el acontecimiento de la Navidad hoy, de hacer que Dios Amor crezca en el corazón de todos los hombres y desde allí nos impulse con entusiasmo, renovando la esperanza que el mismo Dios pone en la humanidad? 
 
Aun sabiendo que es real la cruz del sufrimiento, no deje de crecer la Luz que ilumina el camino de la vida humana hacia la eternidad... ¡Seamos constructores de Paz, Alegría y Fraternidad! ¡Dios los bendiga!

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